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El vuelo de Bali a Lombok apenas dura unos minutos, pero la distancia entre ambas islas parece mucho mayor. Desde el taxi que nos lleva camino del  puerto de Bangsal (55.000 rupias con taxímetro) vemos otra realidad distinta: poblados más pobres en medio de un paisaje más salvaje siempre dominado por el prominente volcán Rinjani que apenas asoma entre una masa de nubes.

 

Teníamos noticias de que el muelle de Bangsal era un lugar poco atractivo y a veces problemático. Aunque sucio y triste, no es el león tan fiero como lo pintan.

foto ajena

 De las diversas opciones que tenemos para alcanzar las islas Gili desde Bangsal, elegimos la más barata, también la peor: el barco público, 8.000 rp. por persona hasta Gili Trawangan. Esperamos una hora a que el barco se llene y la travesía de apenas 50 minutos es una pesadilla. La embarcación está hasta los topes de gente, aunque más alarmante es la carga tan desmesurada que lleva de madera y Uralita. Sólo un milagro lo mantiene a flote. El mar que está en calma chicha y la relativa proximidad de la costa (una milla todo lo más) nos hace mantener una aparente calma, a pesar de los inquietantes crujidos de la embarcación.

 

Desde el aire las Gili semejan tres burbujas que se escapan de la costa Noroeste de Lombok contorneadas de blanca arena y rodeadas de aguas turquesa. Desde el mar, las largas playas de los tres islotes y las aguas transparentes seducen al visitante que ve la imagen del edén reflejada en ellas. Cada isla está especializada en un tipo de turista diferente. Meno y Air, son más tranquilas y a ellas acuden los que buscan espacios solitarios y la paz absoluta. La más bulliciosa y frecuentada por un público joven con ganas de pavonearse y divertirse, es la mayor y más alejada de la costa: Trawangan.

 

Image Hosted by ImageShack.usArribamos en Trawangan al atardecer y desde el primer instante sabemos que es nuestro lugar, la isla que buscábamos está a nuestros pies. Desembarcamos en plena playa y lo primero que nos sorprende es que la parada de taxis habitual en cualquier lugar es sustituida por pequeños carros tirados por caballos llamados Cidomos. No existen vehículos motorizados convirtiéndose la bicicleta en el medio de transporte más común.

 

La vía principal discurre paralela a la playa y se encuentra jalonada de restaurantes, pequeñas tiendas, bares y pubs, minúsculas agencias, centros de buceo, bungalows y demás servicios para satisfacer las necesidades del visitante.

 

Image Hosted by ImageShack.usVisitamos unos cuantos alojamientos hasta que decidimos pernoctar, al menos la primera noche, en Big Bubble, uno de tantos operadores de buceo que cuenta con bungalows. Nos hacen un pequeño descuento por ser buceadores (250.000 rp. con desayuno, 22 euros). Damos la vuelta a la isla en Cidomo, no voy a negar que me siento un poco ridículo en el carro, pero estamos bastante cansados y queremos hacernos una idea de las posibilidades de Trawangan. Cenamos en un exótico bale del Juku restaurant, un local realmente acogedor, un buen pescado con unas bintang y unos combinados por 10 euros, 116.000 rp.

 

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Programamos para la mañana siguiente una inmersión con botella en el Shark Point con el operador Blue Marlin (25 dólares americanos precio fijo en toda la isla). Vemos varios tiburones, grandes tortugas, alguna morena, aunque el coral está muy dañado por la pesca con dinamita. Comemos algo en un restaurante de playa (80.000 rp.) y nos tiramos en la arena de la fantástica playa de Trawangan, donde pasamos una estupenda tarde amenizada por el regateo con los vendedores playeros, los problemas de las turistas que hacen topless con los escandalizados lugareños de religión musulmana y un poco de buceo a pulmón entre las fuertes corrientes que discurren paralelas a la orilla. Por la noche comemos filetes de atún, calamares y una pizza en Tirnanog (150.000 rp, 13 euros), después nos dejamos caer por los animados bares llenos de jóvenes de todo el mundo dispuestos a divertirse.

 

Dormir de un tirón en Trawangan no es tarea fácil: la llamada a la oración y los madrugadores e insistentes gallos constituyen unos obstáculos difíciles de superar para quien intenta descansar al menos unas horas. Aún con las pestañas pegadas nos embarcamos en un paseo (75.000 rp dos personas) que recorre las tres Gilis e incluye paradas para hacer buceo a pulmón en distintos puntos. La soleada jornada es una gozada, uno de esos días de los que te acuerdas durante todo el largo invierno.

 

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Buceamos en la cara Oeste de Trawangan y en otro punto entre Air y Trawangan, conocido como Turtle Point que desde luego hace honor a su nombre. Una enorme tortuga hace acto de presencia, primero la avistamos sobre el lecho marino a 10-12 metros de profundidad, después emerge y se muestra con toda tranquilidad.

 

 

Image Hosted by ImageShack.us Almorzamos en la paradisíaca Gili Meno antes de retornar a Trawangan donde vagueamos un poco por la playa y alquilamos unas bicicletas para dar la vuelta a la isla, contemplando de camino en un entorno idílico la puesta de sol. Elegimos para la cena el restaurante más llamativo de toda la isla, The Beach House. El local tiene un enorme éxito, el cliente elige el pescado o marisco que desea previamente, que luego se lo sirven a la luz de las velas en una terraza que cuelga sobre el agua. El lugar es realmente encantador, la comida no está al mismo nivel (260.000 rp., unos 22 euros dos personas)

 

El martes nos espera una jornada dura de desplazamientos. De inicio travesía de regreso a Lombok en el barco con hora de salida fija (shuttle ferry, 16.000 rp.) a las 8.15 de la mañana, que es más apacible que el viaje de ida.

 

Image Hosted by ImageShack.usDesde el Big Buggle llaman a un taxi (65.000 rp.) que nos recoge en el muelle de Bangsal y nos conduce por la carretera costera a través de bellos espacios naturales cubiertos de densa vegetación, acantilados y playas salvajes de arena blanca a Senggigi, uno de los enclaves más famosos de la costa de Lombok frecuentado en su mayoría por turistas franceses y alemanes.

 

Dejamos nuestras pertenencias en el restaurante donde luego comeremos y después de tomar una mañanera bintang en la terraza con vistas al océano del Lina hotel, exploramos la zona visitando entre otras la tienda de artesanía de Edy (edytrek@yahoo.com, www.rinjanitrek.com) un tío bastante majo que trabaja también como guía en trekings al Gunung Rinjani, su auténtica pasión. En todo momento nos acompaña una buena recua de infatigables vendedores. Un transporte privado nos traslada al aeropuerto (25.000 rp, 2 euros) con margen para efectuar el embarque del vuelo de regreso a Bali.

 

Image Hosted by ImageShack.usComo a las ocho tenemos que tomar el avión de Air Asia con destino Kuala Lumpur, dejamos el resto del equipaje en la consigna del aeropuerto de Bali, hacemos unas compras de última hora en Kuta y nos damos un masaje en el spa del Matahari, una hora 40.000 rp. si la memoria no me falla.

 

Las tres horas del vuelo a la capital malaya las matamos charlando con un auxiliar de vuelo de la compañía Malaysian Airlines que regresa de unos días de descanso en Bali. Nos explica como coger el transporte público de la Terminal de Low Cost al aeropuerto principal y nos da el dinero malayo preciso (3 ringgits) para abonar el transporte. Un tío encantador.

 

Image Hosted by ImageShack.usComo el centro de la ciudad de Kuala Lumpur está a nada menos que 70 kilómetros del aeropuerto y de madrugada tenemos que continuar el carrusel de vuelos con destino a Siem Reap, hemos reservado previamente una habitación en el hotel Concorde Inn (35 euros), cercano al aeropuerto y con servicio de traslado en minibús gratuito desde la Terminal principal.

 

Después de un buen desayuno, el transfer del hotel nos deja muy temprano en el aeropuerto y tras una ágil maniobra para evitar pagar un recargo por exceso de equipaje subimos al avión de Air Asia (15 euros comprado con meses de antelación) en busca de los templos de Angkor.